GERI, QUE SABE LO QUE ES Y NO ES BUENO
Mantengo correspondencia con un chico encantador
Que se dice, no sé si creerle, escritor
No lo he leído,
Salvo sus correos por el Hotmail.
Su vida, la que paso a reseñar, es como muchas otras
A la sombra.
Es argentino, de la provincia de Santa Fe
En casa no lo quieren no porque sea malo
El chico es gay.
Tiene buen trasero, mejor que su hermanita
Y unas caderas que heredó de mamá
Y una voz que le sale sin querer queriendo
Mala suerte: la voz recia de papá.
Le encantan los tallarines rojos
Y bañarse con Polito, su chico suave,
Y hacerle cositas ricas,
Mejor si es en la cama,
Luego del piscinazo.
Es buena gente Gerardo, así se llama
Aseado y buen mozo
(Según constan las fotos y la cámara web)
Quince años
Y un amante de sesenta
(Según cuenta él)
Patriarca de una familia homofóbica
Pero Polito lo sabe
No se hace líos
(O paltas, como diríamos los peruanos)
Porque mañana merendará ravioles y un vino parisino
En el hotel tres estrellas del centro
Con la plata del sexagenario
Que no sabe de la traición
Y la familia del viejo verde tampoco.
Será mejor así para todos.
Estudia en colegio fiscal
De Buenos Aires, capital de la argentina mundial
Tras llegar a la capital
Y fuma hierba y bebe coñac
Le dice no a la coca
Hasta que cumpla la mayoría de edad
Y también a Myledy, tan bella ella
Porque tiene miedo a que le empiecen a gustar
Las chicas arribistas
Porque una vez escuchó de papá:
“Todas son unas resabidas, solo sirven para sacarle dinero a uno”
Y Gerardo pensó: me hago mujer mejor, para no trabajar.
A veces se deja barbilla
Y su sexo pequeño lo lleva rasurado
Con las tetillas lampiñas
Y el poto firme
Además de la espalda mordida
Y las piernas de hembra que sabe lo que quiere:
Mordiscos a cambios de dólares.
Y lamidas en pliegues con gemidos
Todo por ravioles y vino parisino
Y sexo, luego del piscinazo.
Se morbosea con chicos guapotes mi amigo Gerardo
De cintas pornográficas
En cama de la hermanita
Que ya cumplió veinte años
Y cualquier día de estos
Sale en cinta
(Por grabar cintas pornográficas con el gordo morboso que filma calatas).
Yo no sé qué es lo que quiere Gerardo
Si escribir o descubrir
Que su vocación está entre líneas
(Y no las de cocaína)
O en la prostitución
(En Recoleta, Palermo, San Telmo y Barrio Norte)
Ojalá nomás deje de pecar
Y recapacite
(Y no sea demasiado tarde)
Ahí recién le invito
A tomarnos un café en el Starbucks
O un vinito (no parisino) en el Queirolo
Cuando venga de paso por Lima
Y deje a Polito y al viejo verde
En la argentina mundial
Y se haga mi amigo íntimo
Eso sí, no a cambio de dinero… no way
Tras conocerlo derribando fronteras
Mas no culpo a mi vida itinerante y sexòpata
Sino a la Internet
Y a la revolución de las comunicaciones.
Que se dice, no sé si creerle, escritor
No lo he leído,
Salvo sus correos por el Hotmail.
Su vida, la que paso a reseñar, es como muchas otras
A la sombra.
Es argentino, de la provincia de Santa Fe
En casa no lo quieren no porque sea malo
El chico es gay.
Tiene buen trasero, mejor que su hermanita
Y unas caderas que heredó de mamá
Y una voz que le sale sin querer queriendo
Mala suerte: la voz recia de papá.
Le encantan los tallarines rojos
Y bañarse con Polito, su chico suave,
Y hacerle cositas ricas,
Mejor si es en la cama,
Luego del piscinazo.
Es buena gente Gerardo, así se llama
Aseado y buen mozo
(Según constan las fotos y la cámara web)
Quince años
Y un amante de sesenta
(Según cuenta él)
Patriarca de una familia homofóbica
Pero Polito lo sabe
No se hace líos
(O paltas, como diríamos los peruanos)
Porque mañana merendará ravioles y un vino parisino
En el hotel tres estrellas del centro
Con la plata del sexagenario
Que no sabe de la traición
Y la familia del viejo verde tampoco.
Será mejor así para todos.
Estudia en colegio fiscal
De Buenos Aires, capital de la argentina mundial
Tras llegar a la capital
Y fuma hierba y bebe coñac
Le dice no a la coca
Hasta que cumpla la mayoría de edad
Y también a Myledy, tan bella ella
Porque tiene miedo a que le empiecen a gustar
Las chicas arribistas
Porque una vez escuchó de papá:
“Todas son unas resabidas, solo sirven para sacarle dinero a uno”
Y Gerardo pensó: me hago mujer mejor, para no trabajar.
A veces se deja barbilla
Y su sexo pequeño lo lleva rasurado
Con las tetillas lampiñas
Y el poto firme
Además de la espalda mordida
Y las piernas de hembra que sabe lo que quiere:
Mordiscos a cambios de dólares.
Y lamidas en pliegues con gemidos
Todo por ravioles y vino parisino
Y sexo, luego del piscinazo.
Se morbosea con chicos guapotes mi amigo Gerardo
De cintas pornográficas
En cama de la hermanita
Que ya cumplió veinte años
Y cualquier día de estos
Sale en cinta
(Por grabar cintas pornográficas con el gordo morboso que filma calatas).
Yo no sé qué es lo que quiere Gerardo
Si escribir o descubrir
Que su vocación está entre líneas
(Y no las de cocaína)
O en la prostitución
(En Recoleta, Palermo, San Telmo y Barrio Norte)
Ojalá nomás deje de pecar
Y recapacite
(Y no sea demasiado tarde)
Ahí recién le invito
A tomarnos un café en el Starbucks
O un vinito (no parisino) en el Queirolo
Cuando venga de paso por Lima
Y deje a Polito y al viejo verde
En la argentina mundial
Y se haga mi amigo íntimo
Eso sí, no a cambio de dinero… no way
Tras conocerlo derribando fronteras
Mas no culpo a mi vida itinerante y sexòpata
Sino a la Internet
Y a la revolución de las comunicaciones.
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