miércoles, abril 04, 2007

mañana salgo de casa

Mamá grita porque me quiere decir algo, no porque me quiere (aunque a decir verdad me quiere, como yo a ella):
¡debería darte vergüenza dormir hasta muy tarde, flojonazo!

Mi hermano Renzo, que es lo mejor, si no es lo único, que tengo en la vida, me dice:
Te quiero desde aquí hasta el baño.
(lo dice, desde luego, desde la puerta del baño, señalando el inodoro.)

Papá me dice, siempre por teléfono:
compórtate, estudia, búscate un trabajo y haz las labores en casa.

Ella me dice, siempre tan linda:
Quiero verte todos los días. Alquilé un cuarto para los dos en Ate. No hagas que pague la pensión por las puras. Quiero verte todos los días. ¿Has entendido?

La otra me dice, a su manera:
No te quiero compartir. Ella debe saber que yo te hago más feliz que cualquier ramera. Déjala. No te arrepentirás.

Mi ex me escribe un mail. No dejo de sentir cariño por ella.
Veámonos esta semana. Mejor si es el miércoles a las ocho de la mañana. Necesito verte, saber que estás bien, que las drogas no te tienen mal, que todavía me necesitas un poquito.

Mi amiga me dice:
Soy tu asesora de imagen. Déjate barbilla. Ponte arete, no estoy segura dónde, pero ponte uno. Y un tatuaje de los Rollings Stone.

Mi amigo, a quien quiero mucho, de la manera convencional de dos amigos, me dice:
Qué tiene ella que no tenga yo.


No soporto. Cojo mis cosas y escapo de lima.