viernes, setiembre 29, 2006

MESQUINO

No asistí al matrimonio civil de mi hermana. Me perdí el buffet.
No despedí a mi amiga en el aeropuerto. Lo lamento. Ella ni se enteró.
No fui al hospital cuando mamá dio a luz al menor de los hermanos. Del cual me arrepiento.
No visité a mamá cuando fue hospitalizada tras su accidente. Mi tía se enojó conmigo, y en represalias no me convidó para Navidad su crema de manzana.
No visité a mi amiga cuando estuvo internada. Ella creo me disculpó.
No estuve presente cuando mi hermano adorado publicó, y presentó en sociedad, su primera novela. Tampoco la leí.
Me llegó a la zona baja del vientre estar presente en la fiesta de fin de año en casa de mi tía Norberta, que es tan aburrida y sosa, pero que curiosidades de la vida esa fiesta cambió el rumbo de su actitud (dicen que se desató todita).
No fui al baby shower de la nene Xiomara, hija de mis amigos Polo y Ximena.
Descarté la posibilidad de asistir a la obra teatral de uno de mis mejores amigos, en la triple A, solo porque lo consideraba un aporte poco valioso para mi existencia.
Brillé por mi ausencia en el reencuentro de los chicos de la escuela, así como en el de los chicos del COMAIN.
Falté a la verdad cuando le prometí a mi linda amiga Esperanza que iría a visitarla a la selva central en las últimas vacaciones de julio. El viaje no lo hice. Aunque debí habérselo confirmado en un escueto correo electrónico. Ella me esperó en la agencia parada bajo la lluvia.
No estuve presente en los rituales que trajo consigo el sepelio de mi amigo Calambrito. Te extraño, Loco.
Desistí de ir a visitar a mi ex en la celebración de su cumpleaños número treinta y cuatro, cuando nada nos ligaba ya, pero que fui cordialmente invitado por correo electrónico.
No fui al quinceañero de mi amiga Mara, por eso ella me colocó en la camisa de fin de año con plumón y en letras grandes: no seas sobrado. ¡Te botas como agua sucia!
No fui al médico cuando mamá me recomendó hacerlo, para que el galeno me ausculte el pipilín, cosa que me rehusé decididamente, y no digamos delicadamente, siendo un niño delicado.
No asistí al cumpleaños del papá de mi amigo, que es también casi como mi papá.
No fui al concierto organizado por una página web en la participé haciendo cualquier cosa, menos escribir. El Pollo Rock no me convenció.
No asistí a mi propio cumpleaños organizado por mis amigos. Me llegué al pincho y me perdí todo el 'santo' día. Amanecí solo al pie del mar de Magdalena, estón y vomitando el trago de baja calaña que le compré a un indigente.
En cambio sí estuve en discotecas de ambiente sólo porque algo turbio me llevó a ellos. Algo turbio entre mis piernas, digo, o en la zona baja de la espalda, o turbio mi amigo Pablito, el actor de teatro, que es toda una loca arrebatada los sábados por la noche.

jueves, setiembre 28, 2006

EL DIARIO DE JIMMY


El otro día Santiago llegó con una botella de vodka a mi departamento. Era una tarde de domingo, recuerdo, y aun no nos reponíamos de la resaca del domingo pero el muy concha ya quería volver a tomar. Prendimos un troncho para festejar (¿festejar qué, su visita?). El olor a marihuana siempre me gustó, siempre que sea buena, porque las malas, esas que te venden cuando recién empiezas, te dan ganas de vomitar (y fumarla de una jodida vez para que desaparezca). Santiago abre la botella, se nota que está atravesado, porque ni bien le doy el chamo, el huevas golpea y chupa como si fuese naranja y pone una cara única de huevón (¿quién no pone cara de huevón cuando fuma marihuana?) y se descompone todito cuando chupa su trago. Me dice, como que se lo saqué: causa, la chata me tiene cogido de los cojones. Alucina que me cuenta que está en bola. Es una pendeja, me quiere sacar plata. A mí que no me venga con huevaditas de embarazada porque de un garrotazo le saco el calato y se acaba el chiste y hasta mañana los pastores, causita, muere el payaso triste. Yo lo miro y lo desconozco, y no siento compasión por él, porque mi amigo, siendo un marihuanero compulsivo y amante de la paz y enemigo a muerte de los Estados Unidos, quiere asesinar a un chibolo que supuestamente es suyo y que la chata Natalie se lo va a cargar con el cuento del matrimonio. O el matrimonio es el cuento para que acepte al chibolo. La cosa es que estamos chupando el vodka puro y fumando hierba cuando se vino la noche y Santiago se quedó a dormir (no dormimos hasta entrada la mañana) escuchando nuestra colección de cd's.

lunes, setiembre 25, 2006

OMAR

Otro día te escribo, Loco.
sabes que el sábado último la hierba nos consumió
y sesiones de playa es lo que nos hace falta
hierba (skan y marihuana
pero no reniego del MñRj)
en La plaza Francia
a las dos de la "mandrágora"
con ron con Coca-Cola
nunca Kola Real
(sorry, usé mayúsculas)
y refriegas con escritores malos
(tanto así que causa caries hablar de ellos).
El Chico Lagarto es mi amigo
y fiel a su estilo
me ha dicho el otro día
¡Luis, chúpame la pinga!
y yo le he dicho
OK, está bien
pero antes date un baño
en tu jacuzzi bien Okas/bien shining
donde meé la noche de tu cumpleaños
por (una tonta) venganza a tu viejo
que ese día me negó entrar a tu celebración
en el cuarto piso
porque piensa que soy gay
y no sabe que puedo ser más hombre que él.

FATIMA (uno)

Me enamoré de Fátima una tarde en que ella me invitó a su casa a pasar lo que quedaba de la tarde.

Ocupábamos nuestro tiempo conversando no otro tema que no sea de música. Decía conocer a un muchacho que tocaba lindas canciones, las guerreras, las que nos única a Fátima y a mí. También decía conocer a Ráfo Ráez, y prometió presentármelo. Me emocioné tanto que canté algunas canciones de su entonces primer disco junto a ella, mi amiga la roquera (debo decir que nunca me lo presentó, pero fui afortunado en conocerlo años después en circunstancias generosas). Fátima tenía un cuerpo regio, solo que no era muy linda. Una tarde, en el patio del colegio, me citó para ir a su casa. Yo acepté, encantado. Sólo una cosa, me dijo:

-Lleva tus discos y arréglate bonito, que te voy a presentar a alguien.

Como tenía trece años, la ilusión del primer amor me consumió como un bobo. Así que me bañé y cepillé los dientes y el pelo en cinco sesiones, y me aprovisioné de un condón gracias a un amigo (en un raro acto de optimismo), y salí de casa cargando una mochila con mis primeros poemas y discos de música para Fati. Al llegar, antes de tocar la puerta, me persigné y sentí que era un estúpido , el que más bajo había caído. No me persignaba para la salud de mi abuela, pero sí, digamos, para besar a Fátima. Hacía meses que no me persignaba, y después de esa tarde no lo hice hasta salir con la que sería mi primera chica. Fátima abrió la puerta, y sentí que se me flaquearon las piernas (ni jugando para la selección de fútbol de la primaria contra el Cantolao me flaquearon tanto las piernas como esa tarde). Fátima me saludó y me hizo pasar a su casa.

LAS OPORTUNIDADES

Sólo en tres oportunidades fui gay:

Era octubre del 2000

Era acosado

No muy grata noticia para mí

Que una chica poco agraciada

Y dicho sea de paso parca

Anduviese cortejándome/sin mi consentimiento

Y me dijese una noche a la salida, nariz grande y respirando frenéticamente:

Quiero estar contigo, luismiguel

Y yo le dije, sintiéndome un pedazo de carne (eso sí, carne suave):

Lo siento, Pili, soy gay

Me gustan los chicos pintones y mejor si son potones

Y ella enfureció y dijo:

Cómo me gustaría ser un chico guapo o si quiera tener poto

(Porque la pobre, siendo gordita, no tenía posaderas mesocráticas)

Y le dije: sorry,

Ya encontrarás a un chico que te ame

Como yo no puedo.



Unos meses después

Una amiga genial e indudablemente bella

Con cuerpo de vedette

Sin lentejuelas

Se lanzó sobre mi boca

Dejándome sin efecto ni aliento

A menos que me enseñé a metérsela por atrás

Como muy bien se ofreció a hacerlo

En su cuarto de la pensión, en la marina frente al mar

Pero ella me advirtió (luego de morder mi labio,

Porque yo le mentí “tengo enamorada”

A lo que ella, astuta, dejó una marca/un mordisco

A sabiendas que tendría una discusión del carajo con mi supuesta chica)

Pero en la pensión le tenían prohibido

Llevar chicos por expresa orden de los papás de mi amiga

“Es la única condición de aprobación para mi independencia”

Pues los papás en Lima pagaban ese cuarto

Y no se me ocurrió otra cosa

Que pasármela de gay

Hola, hola, qué gusto, mucho gusto,

yo bien freleing, aloha, my friends

Soy gay y a mucha honra

(Sintiendo retortijones en el estómago por decir “soy gay”

Pero más por decir “a mucha honra”)

Y entré como a un hostal

Para amar a mi amiga

Por detrás.



Y mi intención de contarlo todo

Y escribir lo que veo

Para no reducirme en un escritor mezquino

Que miente a sus lectores

Me llevó a diferentes zonas de ambiente

Down Town/amadeus/10:31

Y dije, soy gay

Y tres perros me miraron de pies a cabeza

Dos de ellos no dudaron en acercárseme

E invitarme a bailar

Lo que hice a continuación con prudencia

Salvando distancias

(Cuidando posturas)

Y siendo un astuto reportero de las noches rosas en Lima

Para luego escribirlo

(Y nadie leerlo)

Lo que me coronó en un disidente

Y reportero astuto

Que por su trabajo

Se mete en el embrollo del asunto

Aun así no sea leído por mi fanaticada en general.





Solo les pido,

No me critiquen, chicos

No se alarmen, chicas

Que el chico que ustedes saludan

Muy/tan ceremoniosamente

Y con cierta reticencia

No es gay en el clóset ni nada

Sólo soy

(Y a mucha honra eso sí)

Un aprovechador de circunstancias.

A Marita (sabes que todo es broma, nena)

Mi amigo ama a su chica travesti

Ella a veces me mira con recelo,

A veces con simpatía porque la hago reír,

Pero más con recelo.

(al menos eso pienso, o déjenme pensar en eso)



Me encantaría decirle que todo es un juego,

Una burla,

Que todo lo que decimos es mentira,

Salvo que somos aspirantes a escritores,

Bebedores compulsivos,

Fumadores veteranos

Y canallas perpetuos.



Mi amigo dice que yo soy su chico/chica favorito/favorita,

Y que ella, a quien ama en verdad,

Apenas una anécdota en su existencia desenfadada.



Ella dice que escribo mal,

Pero no le hago caso y escribo sobre ella porque me cae bien.



A pesar de su reticencia hacia mí,

Hemos conversado en ocasiones

Y me ha demostrado con su labia filuda

Y ese acento de mujer con cojones

-por eso de chica travesti-

Que hay que andar con cuidado con ella,

Porque en una de esas ocasiones de broma en broma

Saca sus garras y defiende lo que es suyo:

El escritor beodo y fumador veterano y canalla perpetuo.



Y lo que a mí respecta,

Respeto lo que es suyo,

Mi amigo con las mismas características que yo,

Aunque él lleva un lado salvaje que no me sale

Porque me considero suave/suave

Sin dejar de ser un hombre/ un boyfriend.

GERI, QUE SABE LO QUE ES Y NO ES BUENO

Mantengo correspondencia con un chico encantador

Que se dice, no sé si creerle, escritor

No lo he leído,

Salvo sus correos por el Hotmail.

Su vida, la que paso a reseñar, es como muchas otras

A la sombra.



Es argentino, de la provincia de Santa Fe

En casa no lo quieren no porque sea malo

El chico es gay.

Tiene buen trasero, mejor que su hermanita

Y unas caderas que heredó de mamá

Y una voz que le sale sin querer queriendo

Mala suerte: la voz recia de papá.



Le encantan los tallarines rojos

Y bañarse con Polito, su chico suave,

Y hacerle cositas ricas,

Mejor si es en la cama,

Luego del piscinazo.



Es buena gente Gerardo, así se llama

Aseado y buen mozo

(Según constan las fotos y la cámara web)

Quince años

Y un amante de sesenta

(Según cuenta él)

Patriarca de una familia homofóbica

Pero Polito lo sabe

No se hace líos

(O paltas, como diríamos los peruanos)

Porque mañana merendará ravioles y un vino parisino

En el hotel tres estrellas del centro

Con la plata del sexagenario

Que no sabe de la traición

Y la familia del viejo verde tampoco.

Será mejor así para todos.



Estudia en colegio fiscal

De Buenos Aires, capital de la argentina mundial

Tras llegar a la capital

Y fuma hierba y bebe coñac

Le dice no a la coca

Hasta que cumpla la mayoría de edad

Y también a Myledy, tan bella ella

Porque tiene miedo a que le empiecen a gustar

Las chicas arribistas

Porque una vez escuchó de papá:

“Todas son unas resabidas, solo sirven para sacarle dinero a uno”

Y Gerardo pensó: me hago mujer mejor, para no trabajar.



A veces se deja barbilla

Y su sexo pequeño lo lleva rasurado

Con las tetillas lampiñas

Y el poto firme

Además de la espalda mordida

Y las piernas de hembra que sabe lo que quiere:

Mordiscos a cambios de dólares.

Y lamidas en pliegues con gemidos

Todo por ravioles y vino parisino

Y sexo, luego del piscinazo.



Se morbosea con chicos guapotes mi amigo Gerardo

De cintas pornográficas

En cama de la hermanita

Que ya cumplió veinte años

Y cualquier día de estos

Sale en cinta

(Por grabar cintas pornográficas con el gordo morboso que filma calatas).



Yo no sé qué es lo que quiere Gerardo

Si escribir o descubrir

Que su vocación está entre líneas

(Y no las de cocaína)

O en la prostitución

(En Recoleta, Palermo, San Telmo y Barrio Norte)

Ojalá nomás deje de pecar

Y recapacite

(Y no sea demasiado tarde)

Ahí recién le invito

A tomarnos un café en el Starbucks

O un vinito (no parisino) en el Queirolo

Cuando venga de paso por Lima

Y deje a Polito y al viejo verde

En la argentina mundial

Y se haga mi amigo íntimo

Eso sí, no a cambio de dinero… no way

Tras conocerlo derribando fronteras

Mas no culpo a mi vida itinerante y sexòpata

Sino a la Internet

Y a la revolución de las comunicaciones.